Conocido como uno de los galanes más populares del cine de antaño, Cary Grant fue una figura muy reconocida en su época, famoso por protagonizar múltiples cintas cinematográficas. En más de una ocasión mostró reticencias a trabajar con la carismática Audrey Hepburn, una desconocida por entonces, debido a la incomodidad que le causaba el tener como coprotagonista a una chica a la que le doblaba la edad.
En “La princesa que quería vivir”, el rol rechazado por Grant le fue otorgado a Gregory Peck, un actor más joven que él que a pesar de todo, seguía rebasando en años a Hepburn. Dicha película le valió el Oscar a la Mejor Actriz, abriéndola las puertas de Hollywood de manera permanente.
Tiempo después, Grant sería considerado nuevamente como acompañante de Hepburn para el filme “Sabrina”, volviendo él a rechazar la oferta por las mismas razones expuestas con anterioridad, ¡y es que en realidad le llevaba 25 años de diferencia! El papel protagónista de esta cinta fue a parar a manos de Humphrey Bogart, quién dicho sea de paso, detestaba a Audrey por considerarla una novata sin talento para la actuación.
No sería hasta 1963 que Cary Grant accedería a actuar como el acompañante amoroso de Hepburn en la película “Charada”, después de ser convencido por el guionista, al asignar diálogos muy atrevidos para ella y colocarlo a él en una posición menos comprometedora. Al terminar con la grabación, Grant solo quería repetir la oportunidad de trabajar con la actriz, con quién había trabado gran amistad, hecho que jamás volvió a presentarse.





















